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Mientras el país luchaba en la Guerra del Chaco, el destino de la Cervecería Nacional Potosí cambiaba radicalmente. Hermann Wille, un emprendedor empresario alemán compra la cervecería, cuyas instalaciones y maquinaria se encontraban desmanteladas, en un estado lamentable. 

Gracias al apoyo de su esposa María Lemaitre y sus hijos Blanca, Guillermo, Carlos, Oscar y Enrique, Hermann Wille comenzó a modernizar la maquinaria y procesos industriales de la planta. El inicio de este segundo momento en la vida de la Cervecería Nacional Potosí, no estuvo exento de dificultades. En aquella época, la primera producción de cerveza comercializada en la ciudad de Potosí fue de solamente treinta docenas; se recuerda que los hijos de Hermann Wille llevaban las cajas de treinta y seis botellas, a lomo de mula, para ofrecer el producto en los bares y restaurantes de la ciudad de Potosí.

Desde el inicio de su gestión industrial, Hermann Wille se planteó el desafío de mejorar la calidad de la Cerveza Potosina. Con ese objetivo, contrató al técnico cervecero alemán Guillermo Kunt, para desarrollar el producto y lograr un sabor muy característico, que rápidamente logró la preferencia del mercado potosino y otras regiones en el sur del país.

En esos años, Cervecería Nacional Potosí consolidó sus actividades, hasta convertirse en una de las industrias más importantes y prestigiosas en el sur del país. Además de la producción de cerveza Pilsener y Malta también incursionó exitosamente en la elaboración de agua mineral y bebidas gaseosas con marcas, hoy ya tradicionales, como Clarita, Morena y Naranja.